POR SenseBlog
27 de marzo de 2012 | 7:48 am
Con los primeros rayos de sol, aparece la nostalgia del verano y las ganas de broncearse. Pero no podemos olvidar lo importante que es tomar el sol con la piel perfectamente protegida. Dicha protección la adquirimos gracias a los filtros solares, los cuales contienen unos ingredientes que absorben, bloquean y dispersan los rayos Ultravioleta del Sol, que son los que nos pueden provocar eritema o quemadura solar. Dentro de los filtros solares podemos diferenciar entre la protección de los filtros químicos, físicos y los biológicos.
En primer lugar los filtros químicos actúan por absorción de la luz y se activan cuando llegan a la piel los fotones de los UVB, UVA e infrarrojos. Un fotón, según la Real Academia de la Lengua, es cada una de las partículas que constituyen la luz y, en general, la radiación electromagnética en aquellos fenómenos en que se manifiesta su naturaleza corpuscular. Este tipo de filtros, a través de reacciones fotoquímicas, los absorbe y consigue minimizar el impacto directo de los fotones en nuestra piel. Para su eficacia es necesario que el protector solar sea aplicado al menos unos 30 minutos antes de la exposición. Los filtros solares químicos aprobados son los aminobenzoatos, salicilatos, benzofenonas, derivados del dibenzoilmetano, cinamatos y acrilatos.

Foto: Oriolsanvador. Tomando el sol
En segundo lugar se encuentran los filtros físicos o minerales, a través de su utilización conseguimos el efecto pantalla en nuestra piel, son básicamente el dióxido de titanio y el óxido de zinc. A diferencia de los anteriores no se activan por medio de procesos químicos, sino que la protección se consigue a través de dichos minerales provocando una mayor tolerancia para pieles sensibles. Este tipo de filtros se recomienda además a las personas con la piel muy blanca, ya que a través del efecto pantalla se consigue mayor protección. El único inconveniente es que su efecto es más corto en el tiempo y por ello, hay que repetir su aplicación varias veces durante el tiempo de exposición al sol. Además este tipo de filtros se recomienda para niños menores de un año y medio, personas con dermatitis o cicatrices y para pieles que han recibido tratamientos con laser o peelings químicos.
Por último los filtros biológicos, sirven para potenciar el subsistema inmunológico cutáneo evitando la formación de radicales libres. Destacan las vitaminas A (betacarotenes), C, E y B5 con efectos antioxidantes. Se ha demostrado que mediante la aplicación de dichas vitaminas en nuestra piel, la protegemos contra el envejecimiento e incluso contra el cáncer cutáneo que aparece como resultado de la continua exposición al sol. La composición de estos filtros al fusionarlo con los anteriores provoca un efecto potenciador de la acción de los filtros químicos y físicos.
POR SenseBlog
23 de marzo de 2012 | 8:07 am
CARNES Y AVES Cantidad Kcal.
Bacon frito 2 lonchas finas (20 g.) 97 calorías
Bistec de cerdo 1 unidad (150 g.) 360 calorías
Cabrito 100 g. 357 calorías
Buey cocido 100 g. 235 calorías
Buey asado 100 g. 288 calorías
Cordero 100 g. 122 calorías
Chuleta de cordero asada 100 g. 356 calorías
Chuleta de cerdo 100 g. 336 calorías
Costillas de cordero 100 g. 352 calorías
Costilla de cerdo 150 g. 390 calorías
Muslo de pollo 100 g. 144 calorías
Muslo de pollo asado c/piel 100 g. 110 calorías
Muslo de pollo asado s/piel 100 g. 98 calorías
Muslo de pollo hervido 100 g. 110 calorías
Pollo hervido 100 g. 220 calorías
Pollo hervido s/piel 100 g. 188 calorías
Pollo a la parrilla 100 g. 146 calorías
Lomo de cerdo 100 g. 362 calorías
Pato asado c/piel 100 g. 320 calorías
Pato asado s/piel 100 g. 191 calorías
Pechuga de pollo asada 100 g. 109 calorías
Pechuga de pollo asada s/piel 100 g. 98 calorías
Pechuga de pollo hervida 100 g. 109 calorías
Perdíz asada 100 g. 206 calorías
Pierna de cabrito asada 100 g. 357 calorías
Pierna de cordero asada 100 g. 194 calorías
Jamón de cerdo asado 200 g. 393 calorías
Tocino ahumado 20 g. 138 calorías
Ternera hervida 100 g. 230 calorías
Ternera asada 100 g. 231 calorías
Ternera guisada 100 g. 256 calorías
POR SenseBlog
20 de marzo de 2012 | 8:17 am
En los últimos años nos encontramos con un bombardeo sistemático tanto por las usuarios como por los Laboratorios de cosmética de Productos SIN PARABENOS, los usuarios alarmados por las campañas publicitaria de medios de comunicación sin fundamento científico ¿este producto NO llevara PARABENOS ? y la Industria nos presentara como gran novedad y un gran avance científico un cosmético SIN PARABENOS.
¿Qué son los parabenos?
La preocupación por nuestra salud va en aumento y por ello nos inquietamos ante todo aquello que injerimos o aplicamos en nuestra piel y que puede provocarnos algún daño. En los últimos años se han practicado muchos estudios acerca de los parabenos, es un producto químico que sirve como conservante de cosméticos, sustancias de cuidado personal y alimentos. El problema de los mismos radica en que todas las investigaciones apuntan que éstos poseen unos efectos secundarios que pueden afectar de manera directa a nuestro organismo, llegando a hablar incluso de que puede influir en algunos tipos de cáncer como el de mama. Pero en realidad, no se conocen a ciencia cierta, cuales con los efectos de las exposiciones de la piel a niveles bajos de parabenos.

Composición química de los parabenos
Estudios
La AFSSAPS, que es la agencia francesa de seguridad sanitaria, se mostraba a favor de su utilización siempre y cuando se cumplan las condiciones previstas, ya que la presencia de parabenos no constituye un riesgo importante.
Por otro lado, la FDA (Agencia de Drogas y Alimentos de EEUU) explica que los parabenos se suelen emplear en concentraciones que apenas llegan al 1%, una dosis que no debe provocar alteraciones en el ciclo hormonal fisiológico de la mujer.
Los estudios realizados en España por el Jefe de Dermatología Laboral en el Instituto de Salud Carlos III de Madrid, Luis Conde-Salazar, llegan a la conclusión de que el uso de parabenos en las dosis adecuadas es seguro, pero por el contrario la utilización de productos libres de los mismos pero con otro tipo de conservantes, provocan una sensibilidad mucho mayor. Por todo ello parece que el problema radica en la utilización que se le dé a los mismos.
POR SenseBlog
7 de noviembre de 2011 | 9:16 am
Diversos investigadores, aseguran que es falso que la famosa “ curva de la felicidad” se deba a la ingestión de cerveza, pese a que popularmente se le haya adjudicado el apelativo de “barriguilla cervecera” ya que una caña aporta 90 calorías que baja hasta las 26 calorías si la cerveza es sin alcohol. No debemos olvidar además que la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria ha incluido esta bebida en la Pirámide de la Alimentación Saludable.

Foto: Luis Montañez. Cerveza y tapas españolas
Estos expertos, resaltan que son cuestiones genéticas las que impulsan el aumento del tamaño de la barriga, porque hay grande bebedores de cerveza que tienen el vientre plano y abstemios con abdomen prominente. Y es que la acumulación de grasa alrededor del abdomen se atribuye en gran parte a la variante DD del gen de la encima conversora de la angiotestina (ACE), que favorece dicha acumulación y no debe culparse a un solo alimento o bebida de unos kilos de más que generalmente se acumulan como consecuencia de una alimentación poco equilibrada y exceso de sedentarismo.
Si parece cierto que la costumbre española de tomar cerveza junto con aperitivos o tapas, muchos de ellos con alto contenido en grasa, favorece la acumulación de grasas.
Debe tenerse la precaución de no consumir en exceso esta bebida, ya que no debemos olvidar que contiene alcohol y puede irritar el estómago y el recubrimiento del intestino., lo que conlleva a la ralentización de la absorción de algunos nutrientes.
Pero en definitiva, no parece que la cerveza sea la culpable, o al menos única culpable, del aumento del tamaño de la barriga, cuyas causas están más relacionadas con los alimentos que la acompañamos en comidas o aperitivos y sobre todo la predisposición genética de cada bebedor.
POR SenseBlog
7 de octubre de 2011 | 8:14 am
Las frutas en general, tienen más o menos calorías, pero ninguna de ellas es causante, salvo consumos excesivos, de que engordemos. Ni siquiera el plátano que tiene mala fama en este sentido, nos aporta solo 92 calorías cada pieza. Mucho menos las uvas que tienen 65 calorías cada 100 gramos o el melón 35 calorías por cada 100 gramos.
El plátano es rico en azúcares y a penas contiene proteínas y grasas. Aporta potasio y magnesio en cantidades apreciables. La presencia de vitaminas A, B y C lo conforman como una fruta diurética, levemente laxante y energética. Además, el plátano contiene glucosa, además de fructosa, pero pese a su mala fama no podemos decir que sea una fruta que engorde, sino todo lo contrario. Por su riqueza en potasio ayuda a equilibrar el agua del cuerpo y a contrarrestar el sodio, con lo que favorece la eliminación de líquidos. El potasio además favorece el buen estado de los nervios, la depresión y los calambres.
Por otra parte, las uvas son un alimento desintoxicante y depurativo que puede emplearse en dietas de adelgazamiento ya que como hemos dicho antes solo contiene 65 calorías cada 100 gramos. Es muy rica en potasio y ayuda a todas las personas que padezcan de problemas reumáticos, gota artritis o hipertensión. La uva entera, con piel y con semillas, ayuda a limpiar los intestinos y favorece la formación del bolo digestivo.

Para concluir, el melón es un alimento muy rico en vitamina A, vitamina C que ayuda a la formación del colágeno y a la cicatrización de heridas, fracturas, quemaduras o cortes. El melón calma la sed e hidrata el organismo, además de reforzar las defensas del cuerpo frente a la radiación solar del periodo estival o la falta de humedad.
POR SenseBlog
26 de septiembre de 2011 | 10:38 am
Cuanto más puro es el vegetarianismo practicado, más fácil es sufrir CONSECUENCIAS de la CARENCIA de NUTRIENTES.
Las dietas vegetarianas que a priori pueden parecen muy saludables y equilibradas, suelen volverse peligrosas si están mal planteadas.

Variedades diferentes de frutas y verduras
Tenemos que recalcar desde que el mito de que la dieta vegetariana como tal es muy completa, es una verdad a medias ya que existen nutrientes en los productos de origen animal de imposible obtención en los vegetales. Por lo que antes que inclinarse por un tipo de dieta que desecha buena parte de los alimentos que desde hace siglos consumimos los seres humanos, es conveniente analizar los pros y los contras de la misma.
Una estricta diete vegetariana pura, a la que se llega por connotaciones filosóficas y estilo de vida, queda exenta de carne, pescado, huevos, leche y cualquier otro producto derivado del reino animal como la miel o el polen. Es una dieta donde las cantidades de hidratos de carbono y grasas pueden ingerirse en cantidad suficiente, pero sus carencias son obvias.
Las proteínas vegetales tienen un valor biológico inferior a las de origen animal, ya que ninguno dispone de todos los aminoácidos esenciales.
Podemos decir que esta dieta tropieza, además, con un déficit fundamental en vitamina B12, que no existe en los vegetales, ya que su carencia puede producir anemia y alteraciones en el sistema nervioso.
Los vegetarianos estrictos o veganos es mucho más fácil la aparición de la anemia ferropénica, ya que el hierro de los vegetales se encuentra en menos proporción que en las carnes. Además tendrán más posibilidad de que:
- Aparezca déficit de vitamina D
- Carencia de Cinc
Eso sí, el lado positivo es que quienes optan por una dieta vegetariana es menos probable que tengan menos riesgo de enfermedades cardiovasculares y menos peligro de que sean obesos o tengan hipertensión.